miércoles, 12 de diciembre de 2007

Actualidad

El 'megacentro del deporte' Sprinter prepara su apertura en Cáceres
18.11.07 -

Sprinter, el «megacentro del deporte», como se autotitula esta cadena de capital español, prepara su apertura en La Mejostilla, donde está dando los últimos toques a la nueva nave que va a ocupar, junto al centro comercial Aldi y el lavadero de coches Elefante Azul, justo al lado de la Ronda Norte. En las proximidades también irá un Burger King.

Sprinter ya cuenta con una tienda en Badajoz, y cerca de 50 establecimientos repartidos por todo el país, aunque con especial presencia en el Levante español y en las provincias andaluzas. Para la superficie de Cáceres, la cadena ha sacado una oferta de empleo de 20 puestos de trabajo en la categoría de dependientes. De hecho, tiene a gala la atención personalizada del cliente en un sector, aseguran, donde se tiende al autoservicio.

Desde 1995

Sprinter apareció en el año 1995 y su crecimiento ha sido rápido. Su filosofía de venta es atender el deporte de una manera integral, es decir, que el deportista pueda encontrar en el establecimiento todo aquello cuanto necesite para la práctica deportiva, incluidas algunas modalidades que pueden ser menos populares.

Por ello, también se ocupa de estampación de ropa deportiva y suele incluir talleres para modalidades como el ciclismo o transporte hasta el domicilio. También se ocupa del patrocinio de eventos deportivos.

En su página web aún no se hace referencia al centro de Cáceres, y sólo se anuncian las próximas aperturas de tiendas Sprinter en Soria y el segundo de Gandía. En el conjunto de España emplea a 700 trabajadores.

hoy.es/20071118/plasencia/megacentro-deporte-sprinter-prepara-20071118.html
skyscrapercity.com/showthread.php?t=407639&page=4 - 120k

Museos

MUSEO DE CACERES:

El Museo se ubica en dos edificios históricos del casco antiguo de la ciudad, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. El primer edificio, llamado La Casa de Las Veletas y conocido también como Casa del Aljibe, alberga las secciones de Arqueología y Etnografía. Fue originariamente Alcázar almohade; en 1600 el propietario del inmueble, Don Lorenzo de Ulloa y Torres, lo remodeló y acondicionó como palacio; de esta intervención data el bello patio interior de dos niveles, con arquerías de medio punto y columnas toscanas en el piso inferior. En el siglo XVIII la casa fue reformada por Don Jorge de Cáceres y Quiñones; las aportaciones más importantes fueron las gárgolas, los remates de cerámica esmtitleada de la cubierta y los escudos de la fachada.

La estancia más interesante es el aljibe almohade del antiguo Alcázar, fechable entre los siglos XI y XII.

El segundo edificio se conoce como la Casa de los Caballos, sólida construcción del siglo XVI que fue caballeriza y luego vivienda. Está unido al edificio anterior y se abrió al público en 1992, una vez rehabilitado como espacio museístico.

La idea inicial del Museo de Cáceres surge ya en 1889 con una colección de objetos arqueológicos y artísticos depositada en el Instituto de Segunda Enseñanza de la ciudad. En 1917 se constituyó el primer Patronato del Museo, en 1933 se inaugura en el Palacio de Las Veletas y en 1989 la Administración Central transfiere la gestión a la Junta de Extremadura.

PALACIO CARVAJAL:

El palacio de Carvajal, adquirido por la Diputación cacereña para instalar en él la sede del “Patronato de Promoción del Turismo y la Artesanía de la provincia de Cáceres”, es una edificación entre gótica y renacentista levantada hacia la segunda mitad del s. XV y principios del XVI.

Situado en los intramuros de la ciudad, frente al ábside de la iglesia concatedral de Santa María, cerrando en cierto modo un marco de incomparable belleza, constituye un típico exponente del concepto, aún medieval de casa señorial, índice de poder, cultura y riqueza, y de edificación protectora y defensiva, con su torre de vigía y ataque y escasas ventanas al exterior.

Difícil de precisar, como tantas otras, es la genealogía familiar, cuyas ramas y raíces se extienden por toda España y por América. Dato cierto es que el Palacio de Carvajal lo mandó construir Pedro de Carvajal, casado con Maria de Mayoralgo; que fue después de los condes de Torre Arias y que, al casar la primogénita de éstos, Cecilia de Carvajal, con García Golfín Portocarrero, pasó a engrosar el patrimonio cultural de los Golf mes, famosa familia cacereña que allá en su tumba, según reza el epitafio, “esperan el juicio de Dios”.



Vendido más tarde a Fernando Muñoz y Fernández de Soria, cuya familia jugaría importantes papeles en el periodo de la Restauración, a Finales del s. XIX sufrió un pavoroso incendio, que lo mantuvo, por mucho tiempo, en estado de ruinas e hizo que popularmente se conociera con el sobrenombre de “Casa Quemada”, hasta que en 1960 una descendiente del linaje de los Carvajales, Dolores Carvajal, casada con Álvaro Cavestani, procedió a su reconstrucción.

La Diputación Provincial de Cáceres, que lo adquirió de los herederos de estos últimos en 1985, no tuvo más que proceder a leves reformas para adaptarlo al uso al que se iba a destinar, así como a amueblarlo en buena parte.

Entre dos calles, la de la Amargura y la de Tiendas, en su fachada principal, sencilla y majestuosa, de sillería granítica, una línea simétrica une la gran portada, de arco de medio punto, con el escudo de los Carvajal, la rematan,de un lado, un bello balcón de esquino, de orco apuntado, y del otro, uno torre redonda con mampostería, con pequeños vanos, que algunos expertos consideran de estilo almohade y de finales del s. XII.

La fachada a la calle Tiendas es de la mismo sobriedad: ventanas las de abajo con rejos y balcones adintelados con balaustrados de hierro en el piso superior.

En el interior, tras su amplio vestíbulo, con bóvedas de aristas y austeros muebles de la época renacentista, se poso al patio que hace de distribuidor de todas las dependencias de la planta baja, la mayor parte de las cuales están ocupadas por el Patronato de Promoción del Turismo y la Artesanía. Es un claustro rectangular con bóvedas de ladrillo asentadas sobre seis columnas góticas, con capiteles poligonales pometeados, fustes lisos y sencillas basas de moldura.

A través de él se accede al jardín, bello espacio con setos y flores, de distintas alturas y en el aún se alza una hermosísima higuera que la tradición popular cuenta como milenaria. En él se celebran, cuando el clima lo permite, recepciones y pequeños conciertos para grupos reducidos de visitantes.

La capilla, también en la planta baja, ocupa el piso inferior de la torre. Es una pequeña estancia circular, con ventana abocinada y un pequeño altar, a la que remota una bóveda hemisférica.

CASA-MUSEO GUAYASAMIN DE CACERES


Esta casa ha nacido como extensión de la Fundación Guayasamín de Quito (Ecuador). Es la primera en su género en Europa, no así en Latinoamérica, donde existen otras Casas-Museo de semejantes característcias en Chile, Cuba, Puerto Rico y República Dominicana.

Ubicada en el antiguo solar de los Pedrilla, ha sido creada aprovechando un antiguo molino ya casi derruido. Comparte espacio con el Museo de Historia y Cultura. Una extensa zona ajardinada rodea ambas edificaciones, conformando un espacio donde la quietud y la serenidad invita a completar el recorrido cultural por ellos.

Los fondos que acoge, son frutos del afán coleccionista y cultural del pintor y escultor ecuatoriano Oswaldo Guayasamín, por cuya iniciativa vio la luz la fundación que lleva su nombre, hace ahora 25 años (1976).

Este artista ecuatoriano, es uno de los más representativos del continente sudamericano. Toda su obra constituye un monumento dedicado a la humanidad que sufre, a los desamparados, a los inocentes... Y en toda ella está presente su América Latina, sus raíces culturales, pero siempre respondiendo a un criterio universalista del Arte.

La Casa-Museo cacereña no quiere ser un Museo cerrado, pretende, por el contrario, ser un centro dinámico, donde puedan acogerse diversas manifestaciones culturales y artísticas, tanto extremeñas como latinoamericanas, y servir de puente y lazo de unión entre los dos continentes.

Los fondos de que dispone son un reflejo de esta inquietud. En ellos están representadas las más profundas raíces de la cultura ecuatoriana.

La Planta Baja está formada por dos grandes salas:

La primera dedicada al arte precolombino y colonial con una colección de arte prehispánico ecuatoriano, con piezas de las cultutras Valdivia, Chorrea, Jama-Coaque, Había, Manteña, La Tolita y Guangala.

El arte colonial ecuatoriano está representado por pinturas y esculturas especialmente de la época barroca de la escuela quiteña.

La segunda sala acoge una selección de obras de Guayasamín: óleos, dibujos, obra gráfica, etc..., de diferentes etapas de su creación. Una pequeña muestra de artesanía y orfebrería realizadas en el taller de la Fundación Guayasamín de Quito a partir de diseños del artista completan esta sala.

La Planta Alta está igualmente formada por dos grandes salas, la primera de ellas está concebida como espacio polivalente, susceptible de ser utilizado para conferencias, seminarios, talleres, etc...

La segunda constituye una recreación del estudio del artista, con diferentes enseres y fotografías personales y una pequeña biblioteca especializada en la cultutra y la historia ecuatorianas.

http://www.caceresjoven.com/paginas/turismo/museos/museos.asp

www.museosextremadura.com/

www.guiadelocio.com/

www.museovostell.com/




Gastronomía

G A S T R O N O M Í A


Gastronomia La gastronomía tradicional extremeña es fundamentalmente una cocina sencilla, de carácter rural, practicada durante siglos por pastores y campesinos. Junto a los importantes guisos de carne de cordero o a los sabrosos embutidos y preparados de cerdo, ocupa un lugar destacado los platos elaborados con el menudo y las vísceras de estos y de otros animales, además del pan, que es ingrediente principal de sopas o migas. Asímismo, resaltan productos tan naturales y espontáneos como los espárragos trigueros, las criadillas de la tierra, las tencas, las ranas etc. También se practica una elaborada cocina, implantada en algunos de los monasterios extremeños, donde a la calidad y variedad de sus manjares se une el refinamiento de las recetas. Esta cocina enriquece el panorama gastronómico extremeño, aunque en absoluto lo define, pues la extremeña es fundamentalmente una cocina pastoril.

Las sopas se elaboran esencialmente a base de pan, añadiendo otros alimentos que le dan sabor y nombre propio: sopa de tomate engañadas con higos, sopa de ajo con jamón, ajo y huevo, llamada sopicaldo en algunas de sus versiones; sopas canas o la sopa de cachuela, con grasa e hígado de cerdo.

Comidas comunes de muchos hogares extremeños han sido, y siguen siendo, el cocido y los guisos de puchero, las patatas guisadas de mil maneras, con bacalao o costillas de cerdo entre otras, las tortillas y revueltos de espárragos trigueros o las criadillas de la tierra.

Se han definido como plato pastoril las migas que se tomaban como desayuno, y con las que se aprovechaba el pan duro sobrante de días anteriores, minuciosamente picado, acompañado con torreznos, pimientos y ajos fritos, calándose las últimas cucharadas con leche. El gazpacho, en infinidad de variedades, es un plato de lo más refrescante, constituído fundamentalmente por tomate, pimiento, aceite, vinagre y sal, logicamente gran cantidad de agua y grandes trozos de pan duro. Se diferencia el gazpacho cacereño del andaluz en que el tomate se añade en trozos pequeños, así como la cebolla -que no suele llevar el andaluz-. La presencia del pimiento y del tomate produce su característico color rojo, aunque también se prepara el gazpacho blanco o ajoblanco, elaborado con un majado de miga de pan, huevo cocido, ajo, vinagre, aceite y sal, al que se le añade a veces algo de poleo.

Gastronomia Las carnes tienen su mejor presentación en el cordero y, sobre todo, en el cerdo. Con el cordero se elabora uno de los platos más representativos de la cocina extremeña: el frite, trozos fritos de cordero que luego se cuecen con patatas y pimentón, aderezado finalmente con un majado de hígado de cordero, ajos y pimientos, todo bien espeso. Pero es del cerdo, siempre tan aprovechable, de donde se obtienen infinidad de preparados: pestorejo, picadillo, prueba, moraga, rabos, manitas y orejas de cerdo, rebozados, en salsa o con tomate, modalidades todas estas aún vigentes en muchos lugares y establecimientos. Especial consideración tienen los embutidos elaborados con tradicionales recetas caseras, que después de la matanza y de la correspondiente cura invernal pasa a englosar el aprovechamiento de la despensa para todo el año. Así, el chorizo, el lomo, el salchichón, el chorizo blanco -de extraordinaria calidad-, la morcilla fresca -elaborada con la sangre del cerdo y cebolla-, o la patatera, que pese a la sustitución de gran parte de la carne por patata cocida, a la que se añaden variables dosis de pimentón dulce o picante, consigue un sabor muy apreciable y además prácticamente no requiere tiempo alguno de curación. Pero, desde luego, la pieza más apreciable del cerdo es el jamón, de extraordinaria calidad; los llamados jamones de pata negra. Son jamones de cerdo ibérico, criados con bellotas en el campo, entre los que destacan los curados en Montánchez y Piornal.

Gastronomia El pescado tiene menor presencia en la cocina extremeña, aunque se conocen algunos guisos con bacalao. Todavía se siguen preparando sabrosísimos platos con tencas fritas o escabechadas, o con truchas del Jerte o de Pinofranqueado. Muy apreciado es mojo de peces, y de forma destacada el llamado mojo de tencas de Brozas.

Capítulo especial merecen las ranas rebozadas o guisadas con tomate -de carne extraordinariamente fina y blanca-. En cualquiera de sus modalidades merecen probarse las ancas de rana. Parecido sabor posee el lagarto, guisado en salsa verde o también rebozado, aunque ya es muy difícil encontrar un lugar donde se prepare. De los quesos, los más afanados son las llanadas tortas del Casar, aunque también hay otros buenos quesos artesanos de oveja y de cabra, así como el queso fresco de vaca.

Gastronomia Son tradicionales los postres caseros, peculiares de cada población, desde los postres de cuchara como los huevecillos, hasta los dulces y repostería: bollos de chicharrones, perrunillas, bizcochos, los repápalos de Torrejoncillo o las monumentelas de Alcántara, los suculentos hornazos de Trujillo, con chorizo y huevo cocido en su interior.

En la alta Extremadura son importantes los vinos de pitarra, elaborados artesanalmente en pequeñas cantidades, para poco más que las necesidades familiares. Entre ellos considere el viajero los vinos blancos de la Sierra de Gata, sobre todo los de Acebo, Descargamaría y Gata: los turbios de Cañamero, y los buenos caldos de Montánchez y Miajadas. En la Baja Extremadura se consiguen vinos muy competitivos y de calidad en la Tierra de Barros, fundamentalmente en Almendralejo, con excelentes productos en el Raposo y Matanegra, así como los de Puebla de Sancho Pérez. En la comarca de la Serena destacan los vinos locales de Don Benito, Castuera y Medellín, con mucho cuerpo y elevada graduación.

Junto a esta cocina extremeña se mantienen recetas de gran exquisitez y refinamiento que, aunque los estudiosos al uso no suelen aceptar como ejemplo de la gastronomía local, parece que proceden de una cocina refinada de corte palaciego, casi cortesano, nacida en el triángulo que formaban loa monasterios de Alcántara, Guadalupe y Yuste. En éste, pasó los últimos años de su vida el Emperador Carlos V, que Pedro Antonio de Alarcón calificara como "el más comilón de los Emperadores habidos y por haber". La importancia de estos monasterios y la continuidad en la vitalidad de los primeros parece que permitió el surguimiento en ellos de una alta cocina, que aunaba la elevada calidad de las materias primas y lo sofisticado de las recetas. Hay que subrayar el reducido ámbito de esta cualificada cocina, muy lejos de lo que se preparaba en los fogones de los hogares extremeños, pero no por ello puede dejarse de considerar como cocina autóctona, ya que algunas de sus recetas se realizan incluso fuera de España, pues la invasión francesa del siglo XIX introdujo estos recetarios en el ámbito continental europeo.

Gastronomia De la exquisitez y refinamiento de esta cocina dan prueba diversos platos todavía en uso: perdiz al modo de Alcántara, carnero verde, faisán trufado, etc, todos ellos proceden del Convento de San Benito, en Alcántara. No estaba a la zaga el Monasterio de Guadalupe, incluso por exigencias del rango y nobleza de sus asiduos visitantes regios. La variedad, calidad y amplitud de sus recetarios se manifiestan en la carta de algunas comidas servidas en el Monasterio con motivo de la celebración de distintos acontecimientos. En el Archivo de Simancas se conserva un documento que contiene el menú de la comida ofrecida por Felipe II en 1580 a los enviados de Portugal: de entrada se sirvió queso, aceitunas y ensalada; como platos fuertes figuraban pasteles de pescado, pollas mechadas, cabrito, ternera, carbonados de carnero mechado, pasteles ingleses, perniles de tocino cocido en vino, conejo y empanadas diversas, entre los postres se sirvieron orejones, naranjas dulces, camuesas, uvas, confites, el llamado manjar blanco, suplicaciones, tabletas, frutas de pastas y miel, y para beber vinos claretes y blancos, más agua de canela, limón, clavo, regaliz, anís y mixtas.

Este mismo menú ha sido confecionado en otras ocasiones con posterioridad en el Monasterio, alguna vez en fecha reciente, con motivo de la celebración de diversos actos.

A lo largo de toda la geografía provincial se encuentran numerosos establecimientos: restaurantes y mesones, donde aún es posible degustar la cocina tradicional extremeña, generalmente conservada por la tradición familiar, pues ha permanecido vigente como recurso cotidiano en numerosos hogares hasta hace bien poco, cuando la comida casera se sustituye por platos rápidos y precocinados. Pero si en el ambiente familiar de muchas poblaciones se asiste a la pérdida de estas viejas recetas y costumbres culinarias, no ocurre así con la atención prestada por un número creciente de restaurantes preocupados seriamente por la gastronomía local, lo que permite asistir a una continua búsqueda y recuperación de recetas y platos tradicionales que, afortunadamente, todavía puede degustar el viajero en algunos establecimientos de Cáceres y su provincia.



www.grgastronomia.com/caceres.php - 15k -
www.ciao.es/Restaurantes_y_bares_de_Caceres_284914_5 - 52k -
www.extremadura.com/turismo/rutas_gastronomicas/